Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), unas 13 millones de toneladas de plástico acaban en el océano cada año. De estas, alrededor de 640.000 corresponden a redes y aparejos de pesca perdidos, desechados o abandonados en los fondos marinos de todo el mundo. Aunque en peso supongan menos de un 5% de todos los desechos marinos, estos pueden ser especialmente dañinos por el efecto de “pesca fantasma”.

Como empresa fuertemente ligada al sector pesquero y siempre comprometidos con el cuidado y protección de los océanos, desde Satlink quisimos aportar nuestro granito de arena a reducir la huella de plástico del sector. Así, como parte de nuestra Campaña Impacto Cero se fundó el proyecto Net100 – Net+Positiva, en el que colaboramos con Global Ghost Gear Initiative (GGGI), de la ONG World Animal Protection, y con Bureo, una empresa chilena de reciclaje. Entre todos, nos propusimos un objetivo ambicioso, el de recolectar y transformar 100 toneladas de residuos dañinos como pueden ser las redes, a recursos que beneficiarían directamente a varias comunidades pesqueras artesanales de la costa de Chile.

Ahora, más de un año después del inicio del proyecto, estamos orgullosos de comunicar que logramos la recogida y reciclaje de incluso más de 100 toneladas de redes de pesca. El proyecto ha contribuido no solo al cuidado del mar, sino también al desarrollo socioeconómico y a la creación de empleo en diversas comunidades pesqueras. De hecho, los beneficios obtenidos por Bureo a partir de los materiales reciclados se han dedicado a financiar iniciativas sociales en más de 15 comunidades pesqueras, entre ellas dos proyectos de educación ambiental en escuelas de primaria, incluida la instalación en estos centros de contenedores para recogida de residuos. Además, el proyecto se reconoció en los Premios Latinoamérica Verde, donde conseguimos el segundo premio en la categoría Océanos de entre más de 230 proyectos de 19 países distintos.

Desde Satlink, queremos agradecer el trabajo y colaboración de todos aquellos involucrados. Sin ellos, no habríamos podido dar este paso para contribuir a preservar y usar de forma sostenible un entorno del que depende no solo el futuro de los pescadores sino de todos los habitantes de nuestro planeta. Por supuesto, aunque demos por finalizada esta primera fase de la Campaña Impacto Cero, nuestro compromiso con la sostenibilidad no acaba aquí, y seguiremos trabajando para apoyar más proyectos de este tipo y asegurar así la protección de los océanos.