Un estudio científico demuestra el potencial de las boyas inteligentes de pesca reacondicionadas para la monitorización de ecosistemas marinos
Publicado en la revista científica Scientific Reports, un estudio liderado por el Bazaruto Center for Scientific Studies (BCSS) analiza los patrones de distribución de la biomasa marina en distintos hábitats, profundidades y momentos del día, a partir de datos acústicos recogidos mediante boyas de pesca recuperadas a través del Proyecto ReCon de Satlink.
Una tecnología desarrollada originalmente para la industria atunera está contribuyendo ahora a la investigación científica en el archipiélago de Bazaruto, en Mozambique. El estudio, realizado por investigadores del BCSS en colaboración con Satlink y Universal Plastic, ha utilizado boyas Satlink reacondicionadas y equipadas con ecosondas para recoger datos acústicos, que posteriormente se han analizado junto con mediciones oceanográficas y estudios de biodiversidad realizados mediante inmersiones.
Análisis de la biomasa marina en el archipiélago de Bazaruto
Durante junio y julio de 2025, los investigadores desplegaron las boyas en arrecifes de coral, montes submarinos y otros hábitats marinos, obteniendo observaciones acústicas hasta los 115 metros de profundidad.
El estudio generó 393 registros acústicos y 1.281 observaciones por estratos de profundidad, con señales acústicas nocturnas entre un 20 % y un 40 % más intensas que las registradas durante el día. Estos datos se analizaron junto con mediciones ambientales y estudios de biodiversidad para investigar las variaciones en los patrones de biomasa marina.
Aunque todavía es necesario realizar calibraciones adicionales para estimar la biomasa absoluta de peces o identificar especies individuales, los resultados muestran el potencial de las boyas inteligentes reacondicionadas como fuente complementaria de información científica.
Una segunda vida para la tecnología pesquera a través del Proyecto ReCon
Con la colaboración de comunidades locales, se recuperaron más de 20 boyas Satlink en las costas de cinco países africanos. Los equipos fueron posteriormente reacondicionados en la estación de investigación del BCSS en la isla de Benguerra, en el marco del Proyecto ReCon, la iniciativa de economía circular de Satlink.
Equipadas con ecosondas y conectividad satelital, las boyas recogieron y transmitieron observaciones acústicas prácticamente en tiempo real, mostrando cómo una tecnología desarrollada para la pesca puede utilizarse también en la investigación de ecosistemas marinos.
Kathryn Gavira, directora de Ciencia y Sostenibilidad de Satlink, señala: «En Bazaruto, el BCSS ha demostrado cómo este proyecto mejora el acceso a los datos y la tecnología para las comunidades costeras y, al mismo tiempo, cómo la tecnología pesquera puede tener otras aplicaciones y contribuir al conocimiento del océano en su conjunto».
Nuevas posibilidades para la observación oceánica
Los resultados sugieren que las redes de boyas de pesca reacondicionadas podrían complementar los sistemas de monitorización existentes y facilitar observaciones más frecuentes en áreas marinas más extensas.
Como explica el Dr. Mario Lebrato, autor principal del estudio y científico jefe del Observatorio Oceánico del BCSS: «La visión a largo plazo no consiste simplemente en recopilar más datos, sino en desarrollar la infraestructura científica necesaria para medir los cambios ambientales y aportar pruebas fiables sobre si los esfuerzos de conservación y restauración marina están dando resultados».
Será necesario continuar investigando para evaluar estas posibles aplicaciones. El estudio, cofinanciado por Universal Plastic a través del programa NextGenerationEU de la Unión Europea, también sienta las bases para explorar nuevas capacidades de monitorización, incluida la posible incorporación de sensores para estudiar la contaminación marina por plásticos.
Consulta el estudio completo: Repurposed smart tuna-fishing buoys provide real-time intelligence for marine conservation and ocean observation. Scientific Reports, 3 de noviembre de 2026.
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Créditos de todas las fotografías: Kisawa Sanctuary (Mozambique) y Bazaruto Center for Scientific Studies (BCSS).



